El trabajo odontológico exige precisión milimétrica y una concentración absoluta. Sin embargo, detrás de cada procedimiento hay un reto silencioso: las largas horas en posturas estáticas y repetitivas que poco a poco generan dolor, tensión y, en muchos casos, lesiones musculoesqueléticas.
No es un tema menor. Diversos estudios muestran que gran parte de los profesionales en odontología desarrollan molestias en espalda, cuello, hombros o muñecas a lo largo de su carrera. Y estas no solo afectan la salud del profesional, también impactan en su productividad, su bienestar y hasta en la calidad del servicio que ofrece.
La ergonomía aplicada a la odontología no es un lujo, es una necesidad. Incorporar principios ergonómicos significa cuidar al profesional para que pueda cuidar mejor a sus pacientes.
Principios básicos de la ergonomía dental
1. Postura correcta
- Columna neutra: mantener la espalda recta, evitando inclinarse hacia adelante. La silla del paciente debe ajustarse a ti, no al revés.
- Rodillas y caderas: busca un ángulo de 90 grados o un poco más, con las rodillas ligeramente por debajo de las caderas.
- Apoyo estable: los pies siempre planos en el suelo o en un reposapiés para garantizar equilibrio.
2. Posicionamiento del paciente
La silla es tu aliada. Ajusta su altura y reclinación para trabajar sin inclinarte ni estirarte de más. Recuerda: una buena visibilidad y acceso no dependen de tu espalda, sino del correcto posicionamiento del paciente.
3. Organización del área de trabajo
Un espacio ordenado evita movimientos innecesarios y posturas forzadas:
- Ten los instrumentos más usados siempre al alcance de la mano.
- Ajusta la luz odontológica para no forzar la vista ni adoptar posiciones incómodas.
- Usa lupas dentales: te permiten acercarte visualmente al detalle sin encorvarte.
Ejercicios y pausas activas
La prevención no termina en la silla. Introducir pausas y estiramientos en tu rutina marca una gran diferencia:
- Estiramiento de cuello: inclina suavemente la cabeza hacia un lado llevando la oreja al hombro, mantén 20-30 segundos y repite al otro lado.
- Rotaciones de hombros: lleva los hombros hacia las orejas y gíralos hacia atrás en círculos amplios.
- Estiramiento de espalda: sentado, inclínate hacia adelante dejando caer los brazos hacia el suelo durante 20-30 segundos.
Hacer una pausa activa cada cierto tiempo no es perder productividad: es invertir en trabajar mejor y con menos dolor.
Ergonomía y productividad: un binomio inseparable
Adoptar hábitos ergonómicos no solo previene lesiones; también te permite ser más eficiente. Cuando el cuerpo no duele, la mente se concentra mejor. Una postura correcta, un área organizada y un entorno cómodo se traducen en menos fatiga, más precisión y un rendimiento sostenido durante toda la jornada.
Además, la ergonomía beneficia a todo el equipo: higienistas, auxiliares y asistentes. Un equipo que trabaja sin incomodidad es un equipo más motivado y con mayor capacidad de brindar una atención de calidad a los pacientes.
Invertir en ergonomía es invertir en tu salud, en tu práctica y en la satisfacción de tus pacientes. Un odontólogo saludable tiene mayor energía, trabaja con más seguridad y puede sostener una carrera más larga y exitosa.
Y recuerda: pequeños cambios en tu postura, en la organización del consultorio y en la incorporación de pausas activas pueden marcar una enorme diferencia.
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